Mujeres al frente

Cartas que ayudan a sanar 

Tienen entre 6 y 8 años, no se conocen, pero convivieron en la terapia del Hospital de Niños de Córdoba. A través de cartas, eligieron acompañarse para sobreponerse.

Por Magdalena Bagliardelli.  Redacción La Marea Noticias

En el interior de una sala de terapia intensiva, entre cables, tubos y sonidos incesantes, dos nenas iniciaron una relación por correspondencia. Todo comenzó con la voluntad de una mamá, la predisposición de un grupo de enfermeras y el deseo de estar mejor de cada una de ellas.

Verónica Castro es una de las trabajadoras de la salud que ofició de “cartera”. Trabaja en la unidad de terapia intensiva del Hospital de Niños de Córdoba, hace unos 15 años. 

“La terapia intensiva está dividida en salas, cada una con capacidad para seis u ocho camas. A su vez, dentro de esas salas hay dos “box” que son dos habitaciones individuales. Cada nena estaba con una internación prolongada, sin posibilidad de verse. Antes de pasar a un lugar de menor complejidad, la mamá de una le escribió una carta a la otra, en nombre de su hija, deseándole suerte y queriéndola conocer”, explicó la profesional a La Marea Noticias.

Así inició este vínculo epistolar, en un momento en que casi nadie escribe cartas, pero que a cualquiera le sacaría una sonrisa, tal como sucedió en esta historia.

“La nena que quedó en terapia intensiva tomó lápiz y papel, por estimulación de las enfermeras, y le respondió”, contó contenta Verónica.

Cartas que van y vienen, expresan deseos de verse, de sobreponerse, de salir a jugar. 

“A partir de este intercambio surgió la intriga de conocerse entre ellas e imaginar cómo serían físicamente y querer saber más la una de la otra”, añadió la enfermera. 

“No es algo que se dé de manera habitual, lo cual es insólito, pero en esto de los cuidados humanizados, buscamos los medios para estimular a las y los peques hospitalizados, sobre todo durante hospitalizaciones prolongadas, y cuando están conscientes, porque al trabajar en UTI por ahí son pacientes que en general, están bajo tratamiento de sedoanalgesia, dormidos”, explicó.

Verónica señaló que acciones de este tipo ayudan a las nenas a estar más despiertas y conectadas con lo que sucede a su alrededor, y de una forma más confortable en su estadía en el hospital.  “Creemos que hay otras formas posibles de cuidado, y este tipo de historias permiten mostrar que dentro de estos lugares, que a veces se vuelven nefastos y poco amigables, suceden cosas bonitas también”.

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