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Con la ley de paridad, los varones siguen primeros

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Por: Magdalena Bagliardelli y Carina Ambrogi

La Ley de paridad entra en vigencia para diputados y senadores por primera vez en las próximas elecciones. Pese a que la ley tiene la intención de alcanzar la incorporación de un 50% de varones y 50% de mujeres al congreso, el efecto “cabeza de listas” dejará a la mayoría de las candidatas afuera de la cámara alta y baja. Para las candidatas y politólogas es el resultado de una cultura política machista que todavía no está a la altura de la ley.

En las próximas elecciones se estrena la “Ley de Paridad” para la elección de diputados, y prevé que al igual que en senadores, los partidos deban por obligatoriedad incluir en sus listas intercalados un varón y una mujer, con la intención de llegar al cupo de 50 y 50.

Sin embargo, de las listas autorizadas el 80% están lideradas por varones, lo que implica que en los distritos en los que se prevé una elección pareja, y por ende puedan ingresar dos o tres candidatos por provincia, entrarán sólo los que encabecen la fórmula. Este efecto “cabeza de lista”, refleja que la legalidad  llega cuando la intención política todavía no está en el interior de los partidos, y por eso el ideal del 50/50 que pretende la herramienta queda lejos de tener una aplicación real efectiva.

La paridad en Córdoba 

Córdoba renovará en octubre al 50% de sus representantes de la Cámara de Diputados. En la actualidad, las bancas están ocupadas por 11 hombres y 7 mujeres. De los nueve escaños que están en juego, cinco corresponden al bloque Cambiemos (Olga Rista, Mario Negri, Nicolás Massot, Javier Pretto, Leonor Martínez Villada) dos al peronismo (Adriana Nazario y Juan Brügge), uno al kirchnerismo (Gabriela Estévez) y el restante a Concertación Forja (Juan Manuel Pereyra).

Para competir en las PASO, los partidos tradicionales eligieron encabezar con hombres, mientras que los partidos de izquierda o vecinalistas, optaron por llevar una mujer al frente. ¿Qué opinan algunas candidatas al respecto?

La actual diputada Gabriela Estevez (Frente de Todos) quien busca la reelección, señaló: “Creo que tiene que ver con las pocas posibilidades que se le han dado a las mujeres para la construcción de referencias y visibilización. Incluso los medios prefieren llamar como voz autorizada para opinar sobre un tema a un hombre antes que a una mujer”. “Esto hace que sean los hombres los que terminen encabezando las listas, a pesar de que las mujeres tengamos mayor construcción hacia la base”, comentó a La Marea.

La particularidad en este caso es que Estévez ocupa actualmente su cargo como diputada nacional, y sin embargo, está en segundo lugar, precedida por el representante de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), Eduardo Fernández. “En este caso, le quisieron dar la importancia de Eduardo en torno a lo sectorial. Él representa a uno de los sectores más golpeados de la gestión macrista que es el de la Pyme”, indicó la diputada.

En tanto, en la lista conformada por Juntos por el Cambio, el candidato que busca la reelección es Mario Negri, y es quien está al frente del espacio. El segundo puesto es de la legisladora Soher El Sukaría, quien señaló a La Marea: “La paridad por suerte es una ley, porque si no hay ley, no hay cultura política que ofrezca paridad”.

 La precandidata a diputada nacional por Córdoba consideró que “socialmente se avanzó sobre muchos campos y se impuso la agenda de género, pero va más rápido lo social que lo político”. Y añadió: “a la hora de democratizar o de horizontalizar las decisiones, las mujeres no estamos representadas”. Por otra parte, destacó que “es la primera elección conformada en base a la ley de cupo”.

Desde Consenso Federal se presentó una lista integrada por miembros del partido GEN, el socialismo y Libres de Sur. La presidenta de esta última fuerza, Betiana Cabrera Fasolís, opinó que “los partidos no encabezan todavía con mujeres porque las estructuras partidarias son machistas”. Betiana ocupa el segundo puesto en la lista de diputados, primero, está el riocuartense Roberto Birri.

“Tenemos que empezar a mirar hacia adentro de las organizaciones, que no son distintas al resto de la sociedad, para combatir el machismo. Tenemos que ser puntas de lanza, porque si no, no podemos avanzar hacia otros problemas más graves como la violencia de género”, dijo.

“La política es machista hasta en los tiempos que requiere. Necesitás energía física, alta tolerancia a la crítica -porque contra las mujeres hay un ensañamiento particular- tenés que contar con personas que realicen las tareas del hogar, que generalmente recaen sobre nosotras, los horarios de las reuniones suelen ser contraproducentes de la dinámica familiar, ni hablar si tenemos tareas de cuidado de niños, personas adultas o con discapacidad, ya que estas tareas históricamente las hacemos las mujeres y no son reconocidas ni remuneradas”, expresó.

Además, criticó que “hay un rasgo, que es la violencia política, que pareciera dictar que si estás en política es porque sos hija de…, esposa de…, o amante de… Es un problema cómo combatimos esa violencia”. Finalmente, celebró también “las leyes de paridad” como producto de “luchas durante años de organizaciones feministas”. 

A nivel nacional

 “Claramente no se cumplió la paridad, probablemente hay que esperar un organismo de aplicación como pasó con la ley de cupo, que se votó en la década del 90 y su aplicación se efectuó en el 2000. Estos son procesos y necesariamente la sanción de la ley no implica su aplicación inmediata”, analiza la Dra. Carolina Barry, investigadora y profesora de la Universidad Nacional Tres de Febrero, e integrante de “Red de Politólogas”. 

Barry ha dedicado gran parte de su carrera a estudiar la presencia de mujeres en política, y los datos empíricos le permiten asegurar que desde hace décadas “venimos retrocediendo a pasos agigantados”, en lo que respecta a la participación efectiva de mujeres en cargos parlamentarios. 

En la década del 50, cuando se aprobó la ley que otorgaba el derecho a las mujeres de elegir y ser elegidas, ingresaron al parlamento 23 diputadas y seis senadoras nacionales que, sumadas a las legisladoras provinciales, contaron un total de 109 mujeres, lo que representaba un cupo de casi el 30%. La inclusión fue gracias a que Eva Perón, como presidenta del Partido Peronista Femenino, acordó con el partido un cupo en las listas para las mujeres con “posibilidades reales” de ser elegidas. 

Según los datos analizados por Barry en su trabajo “El derecho a elegir y ser elegidas”, en 1955 el 88.9% de los distritos del país contaron con mujeres en la Cámara de Diputados. Los territorios nacionales, en ese periodo, pasaron de 37% de representación femenina entre 1952 y 1954, a 71% en 1955. En la elección de Frondizi el número bajó al 0,2%, y en lo que va del 1958 al 1966 el porcentaje fue 0. 

Con el regreso de la democracia hasta 1987 sólo 13% de las provincias tuvo representación femenina. Para alcanzar el 30% que se había obtenido en los años 50 por voluntad política, fue necesario apelar a la ley para “obligar” a los partidos que compongan sus listas con un cupo femenino.  Justamente esa ley que se comenzó a gestar en los 90, cuando las diputadas nacionales eran el 6,3% y las senadoras el 8,7%, se aplicó recién en el 2000. 

Para Barry es claro que se “fuerza” con la nueva ley de paridad el ingreso de las mujeres a la política, porque si la ley no lo promueve, la decisión política no está.

“Si tienen que existir leyes de paridad da por certeza que hay una dificultad muy grande para la inclusión de las mujeres. Esto se ve no solo en la construcción de las listas sino en los cargos ejecutivos. Los horarios de la política contradicen los horarios de la familia, una mujer que es madre le es muy difícil mantener regularidad en la actividad política, porque se hace en el horario de la cena”, explica.

Premio al varón

Según Natalia Del Cogliano, politóloga, miembro de Ojo Paritario y Red de Politólogas, un relevamiento realizado desde el Observatorio da cuenta que todos los partidos han cumplido con la ley de paridad, sin embargo, se evidencia que la praxis política hace que se premie con la “cabeza de la lista” a los varones, lo que dificulta una aplicación real de la ley. 

“Consideramos que eso se puede cambiar con tiempo y que la ley en ese sentido es una herramienta que puede cambiar la cultura política masculina y machista de los espacios políticos partidarios. Apuntamos a la evolución, que se haga carne la paridad, que más mujeres ganen más espacios y eso haga sean las mujeres cada vez más quienes deciden la conformación de listas”.  

Además, desde Ojo Paritario están impulsando que se incluya en el debate presidencial -previsto para los domingos 13 y 20 de octubre- ejes específicos sobre políticas de género, para saber con certeza qué piensa cada candidato presidencial sobre esos temas.

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