Con la pandemia, la Casa de Varones Trans y familias de Córdoba duplicó su asistencia

Con la pandemia, la Casa de Varones Trans y familias de Córdoba duplicó su asistencia

Santiago Merlo habló sobre el desafío de mantener el espacio autogestionado durante la cuarentena. Hoy, la casa contiene a más de 120 personas trans y no binaries.

Por Consuelo Cabral para La Nueva Mañana

 

 

A menos de cumplir un año desde su creación, la Casa de Varones Trans y Familias pasó de acompañar a 67 personas a dar contención y asistir a más de 120. El punto de inflexión, que obligó a duplicar esfuerzos, fue la llegada de la pandemia de coronavirus a la Argentina, y el inicio de la cuarentena en marzo, lo que profundizó los problemas estructurales que enfrenta la población trans históricamente.

 

La Casa, conocida como la ‘casita’ para quienes habitan y circulan por ella, funciona en barrio Colón desde noviembre del año pasado. Empezó como una casa particular, que alquiló Santiago Merlo, comunicador social y docente, y en poco tiempo, encontró su destino como refugio y abrazo para varones trans de todas las edades.

 

No hay en la provincia de Córdoba un espacio de este tipo y aunque paradójicamente cumple una función que debería cumplir el Estado, hasta el momento no cuenta con ningún tipo de ayuda oficial. Todo, desde los alimentos hasta el alquiler, corre por cuenta de quienes la sostienen diariamente y de la comunidad que confía en ellos.

Dialogamos con Santiago para conocer más acerca de la realidad de las personas que acompañan y de qué manera colaborar con el espacio.

 

-¿Cómo influyó la llegada de la pandemia en el trabajo que venían haciendo?

 

Con la pandemia lo estructural en la población trans se profundizó. Hubiese sido muy fácil decir ‘chau, volvemos cuando pase todo’, pero entendemos que este es el momento en que menos hay que bajar los brazos. La tarea que estamos haciendo es enorme. Hemos tomado todos los recaudos y todas las medidas de seguridad para seguir activando. Lo bueno es que nos agarró organizados, entonces fue un poco más fácil resolver distintas situaciones.

 

-¿Aumentó la demanda de asistencia durante la cuarentena?

 

Sí. Antes de la pandemia éramos alrededor de 67 personas, dentro de las cuales había infancias trans, adolescencias, adultos y personas no binarias, sin contar a las familias que también comenzaron a acercarse. Hoy somos más de 120, incluyendo a mujeres trans adultas que no estaban en ningún espacio.

 

Con la cuarentena, llegó gente que había quedado más expuesta, desnuda y con necesidades, en un contexto de la población que siempre existía pero que se profundizó en el marco del Covid-19. Entonces, todas las tareas que teníamos pensadas luego de inaugurar nuestra casa el 16 de noviembre de 2019 se corrieron totalmente. Y lo que teníamos previsto se tuvo que volver a armar.

 

No hubo mucho tiempo porque tuvimos que salir a la calle, con los elementos de seguridad, sorteando retenes y controles policiales, para llegar a la casa del compañero que necesitaba alimentos, elementos de higiene y limpieza, libros, acompañamiento, etcétera. También, con nuestro equipo de profesionales, tuvimos que hacer derivaciones para atención psicológica, y conseguir remedios psiquiátricos y medicamentos especiales para personas con asma e hipertensión.

 

-¿Cómo están encarando los tratamientos hormonales siendo que el Hospital Rawson -el único junto al Príncipe de Asturias donde se puede acceder a ese derecho- está abocado a la atención por Covid-19?

 

Sí, así es. Con la cuarentena los tratamientos hormonales se vieron afectados porque se resintió la entrega de hormonas, aunque esto ya venía de antes hay que decir. Lo resolvimos dividiéndonos. Unos se encargaron de buscar las hormonas en el Rawson y otros en el Príncipe de Asturias, para aquellos que estaban empadronados. Todos los que llegaron después de octubre, no fueron cubiertos por las hormonas. Recién ahora llegaron las hormonas y se está regularizando la entrega y la administración. Por otro lado se suspendieron todos los turnos para cirugías de readecuación de género y recién ahora se están abriendo turnos nuevamente.

 

-¿Están pudiendo cubrir los gastos de la casa? ¿Han logrado conseguir fondos de algún tipo?

 

La gente nos ha acompañado incondicionalmente, con donación de alimentos, ropa, alcohol, elementos de protección, algunas cosas del gimnasio, con donativos de muebles. Estamos muy felices de eso y sentimos mucho abrazo y amor. Todos los meses, desde antes de comenzar la pandemia, fue necesario recurrir a la ayuda, somos autogestivos, no contamos con financiamiento del Estado porque una de las cosas que nos piden para recibir ayuda es conformarnos como sociedad civil.

Nosotros iniciamos el trámite, pero el software nos negaba la posibilidad de hacer el registro. Por ejemplo, un compañero es trans no binarie, y el sistema no lo reconocía. Finalmente, hicimos la reserva del nombre, del dominio, pero con la pandemia, el trámite se cayó porque tenía una fecha. Así que ahora lo iniciamos nuevamente. Entonces al no tener la personería jurídica no tenemos la posibilidad que nos ayuden de forma directa. De todos modos, si alguien quiere ayudarnos hay mil maneras de hacerlo.

Lo cierto es que hoy estamos cumpliendo el rol del estado, atendiendo situaciones de todo tipo. Hemos acompañado a compañeros que están criando solos, que han gestado; hay compañeros que son trabajadores sexuales y se han quedado sin ingreso, o infancias trans cuya madre y padre ha quedado sin trabajo. También tenemos compañeros inmigrantes que no están documentados o que en sus propios países no existía la ley de identidad de género. No es sencillo, no es fácil, y por eso necesitamos que nos ayuden.

Mientras tanto, hasta que exista la voluntad política de ayudarnos, es la sociedad la que nos mantiene. Sin eso sería muy difícil. Es mes a mes, para poder pagar el alquiler. No somos el Estado pero paradójicamente cumplimos el rol porque no hay en Córdoba un lugar a donde llegar si sos varón trans. De hecho, desde el Estado nos consultan a nosotros.

El agradecimiento es eterno para la gente que nos ayuda, que aporta, que confía. Es difícil, pero es una tarea a la que nos damos, sabiendo que si la casa no existiera, todo sería peor. No hace ni un año que estamos trabajando, y la demanda es muy importante.

 

Para ayudar

Si querés colaborar podés donar alimentos (fideos, arroz, enlatados, sal, azúcar, puré de tomate, legumbres, aceite, leche en polvo) y productos de higiene personal (apósitos, alcohol, papel higiénico, dentífrico).

 

Contacto: en Facebook, Instagram o al mail: casadevaronestrans@gmail.com.

También podés aportar dinero a esta cuenta:

CBU: 0150515301000178525489

 

La casa para varones trans funciona en calle Andalucía 2092, en barrio Colón, ciudad de Córdoba.
Teléfono: 351-8503238.

Compartinos tu opinión