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Sonrisa de tiburón: el niño que llevará el apellido de sus dos mamás

Una sentencia definitiva de adopción, dictada en los tribunales de Río Cuarto, determinó que un niño tenga el apellido de su mamá biológica y de su mamá adoptiva en el DNI.  La mamá adoptiva sostuvo la relación vincular con la madre biológica de su hijo, y tras 7 años en que maternó al niño que recibió por  el programa de «familias de acogimiento», consiguió finalizar el trámite de adopción. 

Por: Carina Ambrogi – Redacción La Marea Noticias

 

Patricia Muñoz abre la puerta de una casa amplia de una planta, y advierte que el living, que es el primer espacio al que se accede al ingresar, esta minado y cuesta caminar.

– Tiene su habitación, pero siempre prefiere jugar acá, dice señalando a su hijo de 7 años y 7 meses, que desparramó un cajón de juguetes y armó una pila con casi 30 autitos de plástico de colores en el piso.

 

Se suele referir a él con el apodo “sonrisa de tiburón”, y el apodo se ajusta perfecto al niño al que se le tiesan los cachetes y las comisuras de los labios casi tocan sus orejas cuando algo le provoca alegría.

 

Lo conoció cuando él tenía 2 meses y ella 30 años. Patricia vivía entonces con su marido, su hija biológica de 6 años y un hijo de 12. La vida de Patricia estaba atravesada por el cuidado familiar, su trabajo, el estudio de la carrera de Trabajadora social, y la militancia barrial. Varias horas del día pasaba en un barrio radicado en la costa del Río Cuarto, un tradicional “barrio postergado”, postergado de servicios, de bienes materiales, y derechos humanos. Allí gestó el grupo “Los Orillas”, a través del cual tiraba anclas ante los naufragios de seres vulnerables en una sociedad injusta. Su historia tenía algún punto de contacto con la de aquellas personas, y cargaba una mochila con peso piedra que le costó soltar, cargada de la responsabilidad de transformar la sociedad que también le tocó padecer.

 

Además del trabajo en el territorio, decidió anotarse en el “Programa de acogimiento” para ayudar a otras niñeces desde su casa.

-En mi casa era común que hubiera otras niñeces además de mis hijos, a veces algunos iban a bañarse, otros a dormir, otros a comer.

 

Esta vez fue más intenso, el bebé de dos meses que le ofrecieron acoger por teléfono a las 15 h de una tarde en medio de la semana agitada, estaba en su auto a las 18 h. Patricia lo llevó a su casa, junto a sus hijxs y su marido, llegó sin más que una bolsa con ropa en mal estado, sabiendo que el programa es para quienes no tienen intensiones de adoptar, saben que son el refugio amoroso y poseen la responsabilidad temporaria y total de seres que deben abandonar transitoriamente su centro de vida.

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La figura de las familias tutelares ingresó mediante una modificación de la nueva Ley N° 26.061 que derogó a la Ley N° 10.903 (que regulaba las adopciones desde 1821) y creó un mecanismo llamado: «Sistema de Protección Integral de Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes», “que reúne a todos aquellos organismos, entidades y servicios que diseñan, planifican, coordinan, orientan, ejecutan y supervisan las políticas públicas, de gestión estatal o privadas, en el ámbito nacional, provincial y municipal, destinados a la promoción, prevención, asistencia, protección, resguardo y restablecimiento de los derechos de niñas, niños y adolescentes, y establece los medios a través de los cuales se asegura el efectivo goce de los principios, derechos y garantías reconocidos en la Constitución Nacional, la Convención sobre los Derechos del Niño y demás tratados de derechos humanos ratificados por el Estado argentino y el ordenamiento jurídico nacional”.

 

La Ley regula dos configuraciones de niños en ámbitos familiares alternativos, que surgen como consecuencia del desarrollo de un procedimiento administrativo y judicial de aplicación de una medida excepcional de separación de su familia. Una de ellas es en la que se inscribió Patricia y su familia, y se trata de un régimen que contempla la inclusión de niños en ámbitos familiares como aplicación de una medida excepcional de separación del niño de su familia, siempre que se hayan agotado las intervenciones posibles para mantenerlo con ella . Esto supone cumplir con algunos requisitos como ser respetuosos del derecho de identidad de la niñez y favorecer el restablecimiento a la vida familiar con sus xadres. A diferencia de las familias adoptivas que tienen el derecho de no volver a vincular a las niñeces o adolescencias con su primogenie.

 

En definitiva se trata de familias de la comunidad que prestan su conformidad para colaborar dentro del Sistema de Protección Integral de la Ley N° 26.061deben ser supervisados y asistidos por el Estado en este proceso y cuidan a la niñez acompañándolo en el proceso para su pronto regreso a su familia de origen (90 días según la Ley N° 26.061 y 180 días de acuerdo al C.C.C).

 

– El programa es hermoso, cuando me llamaron para decirme de Benja fue una felicidad enorme, pero nada de lo que te prometen se cumplió. No recibí ni leche, ni ayuda psicológica, ni capacitación. La necesitaba yo y mis hijos, pero nunca la tuvimos.

 

Los 180 días de plazo máximo en el caso de Benjamín se transformaron en dos años y medio, en los que Benja recuperó el color y volumen de sus cachetes y se convirtió en un ser amado y cuidado por cada una de las personas que habitaban la casa de quienes empezó a identificar como su “mamá” y su “papá”.

 

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“Mamá” le dice Benjamín a su mamá adoptiva, y “la mami” a Rocío, su mamá biológica.

– Mi mamá me dejó cuando nací con la mamá de mi madrina, a los 8 años pidió verme y yo les dije que no tenía drama. Ahí me encontré con mi mama por primera vez y estuve con ella hasta los 12. Pero empezó a querer pegarme y yo me escaba hasta que caí bajo un juez para que no me pegara. En los institutos no me sentía bien, nunca me gustaba estar encerrada y menos en institutos de menores. Después llegó el Benja y me cambió la vida al 100%, ahora trato de estar bien para que el Benja esté bien, contó Rocío.

Las consecuencias de la falta de atención adecuada por algunos problemas que el bebé arrastro al nacer, las pudo reparar Patricia suministrándole tanto la leche como todos los tratamientos médicos que supieron después que necesitaría. Durante los dos años y medio que transcurrieron desde que se determinó la medida, hasta que se dispuso que Bejnamín pase a “estado de adoptabilidad”, la familia de acogimiento pudo advertir mediante estudios médicos interdisciplinarios, que tanto el niño como su mamá presentaban una situación de discapacidad. Rocío, nunca había sido tratada por esta situación, cuyas consecuencias en la evolución y adaptabilidad de las personas si se abordan de manera temprana son reversibles.

 

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Es la tarde en la casa de Patricia y la entrevista que acordamos se ha transformado en una especie de fogón improvisado. El primero en estar ahí es Benjamín, que escucha con atención cada palabra que cuenta su mamá y la corrige con firmeza cuando considera que algo de lo que dijo no es lo que él piensa. También se sumó su compañero, con el mate, y su hija de 13 años, con un porte elegante y un prolijo rodete alto que se ató antes de emprender rumbo a su clase de ballet. Todos escuchan atentos cada palabra de la mujer que habla con verborragia, como escupiendo una historia que hace rato tenía ganas de soltar.

 

– Fue una odisea.

 

Aclara cada tanto, mientras la familia que la rodea hace un silencio respetuoso y emotivo, que les resume las vivencias de las que también fueron parte. Los hombres suelen ser siempre los más sentimentales, y esta ronda familiar no es la excepción, su compañero tiene los ojos húmedos, y los brazos cerca.

 

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Cuando Benjamín cumplió dos años y medio, finalmente la Justicia determinó que le otorgaban el “estado de adoptabilidad”, y para la familia de acogimiento fue un alivio porque habían pasado varios intentos de “mostrar” al niño a diversos familiares de origen que decidieron no afrontar la responsabilidad del cuidado. La familia adoptiva tampoco funcionó, y fue un alivio para todes porque advirtieron que no pensaban sostener la vinculación con Rocío, ni tampoco con Patricia, situación de la que tenían derecho.

 

-Me enojó mucho que me devolvieran las fotos y todas las cosas que había preparado para entregarle a la familia que lo adopte por una encomienda, y que me avisen que renunciaban a la adopción por mensaje de whatsapp, recordó sobre el episodio Patricia.

 

Después de este “rechazo”, la familia decidió que era tiempo suficiente de “mostrarlo para que alguien lo quiera”, y emprendieron en camino de la adopción.

 

La resolución del Juez llegó este año, cuando Benjamín ya cumplió 7 años, y para sorpresa de Patricia el nombre de su hijo viene acompañado del apellido de su mamá y el de su mami.

 

“Tenés la enorme dicha de que una gran familia va a estar a tu lado siempre que lo necesites. Es por esto que Patricia vino a pedirnos desde hace mucho tiempo que le permitamos seguir siendo tu mamá”, escribió el juez en lenguaje sencillo para Benjamín en la Sentencia de adopción definitiva.

 

– Hubo irregularidades de mi parte y de parte de la justicia, todo el tiempo me requerían cosas a mí, pero lo que nadie entiende, es que mientras que estás transitando ese proceso en tu vida pasan cosas.

 

Patricia en ese trayecto fue electa Concejala, y desempeñó ese cargo junto a la militancia social y la carga de cuidado familiar. El resultado fue una insuficiencia cardíaca que la obligó a soltar la mochila de piedra y operarse del corazón.

–   El médico me dijo que él me operaba, pero que si yo seguía con la misma vida la operación no servía de nada.

 

El dato no es anecdótico, sirve como ejemplo para graficar las miles de circunstancias que pueden atravesar las personas que encaran el engorroso y largo proceso de adopción. Que requiere entre tantas cosas un certificado médico de buena salud, que desde ya en su caso tuvo que esperar.

 

Además, la adopción requiere la figura de un abogado, que en valores actuales implica la suma de cerca de $300.000.

 

-Después del Concejo quedé desempleada, y lo que ganaba lo destinaba 100% a los tratamientos médicos, como hago hasta el día de hoy, no podía afrontar el costo de un abogado.

 

Actualmente Benjamín debe afrontar gastos de tratamientos varios que suman cerca de $50.000 mensuales, lo que constituye casi la totalidad del salario.

 

Esta situación se modificará ahora que no sólo tiene una sentencia definitiva de adopción, sino que además pudo tramitar la pensión por discapacidad, que le otorga al pequeño una mutual que absorberá el costo de la atención médica.

-Estoy encantada con Patri porque ella estuvo siempre desde el primer momento que me quitaron a Benja. Cuando fui a ver a mi hijo por primera vez que estaba con ella yo le vi algo muy especial, no sé cómo explicarlo, creo que no tiene explicación. Y yo le dije si ella quería ser la madrina y me dijo que sí, que ella lo amaba mucho. Si no fuera por la familia en la que cayó no sé qué sería hoy de Benja, reflexionó Rocío, la «mami»..

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Benjamín hoy muestra su sonrisa de tiburón a menudo, vive junto a una familia que lo ama y protege y su “mami” lo visita cada tanto, cuando puede. Tiene un desarrollo evolutivo que le permitirá tener una vida “normal”, si a caso existe algún tipo de vida que merezca ese adjetivo.

 

Aún con todas las falencias que atravesó junto a su familia, Patricia sigue defendiendo el sistema actual, que prevé un tiempo en que las niñeces puedan permanecer en una familia de acogimiento con la esperanza de que ese tiempo sirva para lograr una re vinculación.

– Pero 180 días no sirven si no se les da a las mamás los recueros que necesiten para poder modificar su situación. Los planes no salen a tiempo, no hay equipos con la cantidad de gente necesaria para que sigan los procesos, no hay psicólogas, advirtió Patricia.

 

La ciudad de Río Cuarto, atravesada por viejas tradiciones de pueblo pequeño y sin demasiadas aspiraciones, reflejan su inoperancia en el quehacer político de quienes la administran. El presupuesto Municipal se destina en su mayor proporción a alumbrado, barrido y limpieza, y para arreglar baches que se encargan de salir de nuevo, para mostrar que son más contundentes que los gobernantes. Esa gobernanza tiene cajoneada una ordenanza que se sancionó cuando Patricia era concejala. Se trata de la Oficina para asesoramiento y contención de familias de acogimiento. Este espacio preveía que quienes formen parte de esta instancia, reciban la contención psicológica y legal que merece el caso. Además, suponía un sistema de difusión pública de lo que implica esta posibilidad, para que más personas se sumen a colaborar. La ordenanza fue legislada y aprobada, pero nunca entró en vigencia. Duerme el sueño de lo indiferente.

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La charla se extendió en el living minado de juguetes en la casa amplia de una planta. La bailarina se fue a la clase de Ballet, el compañero de su mamá fue el encargado de llevarla, y hasta Benjamín decidió rondar la cocina para encontrar nuevos entretenimientos.

 

Patricia sigue hablando, y se pregunta si su hijo no le va a reclamar algo en el futuro, si la vecina que lo escuchó decirle mamá a ella y a otra mujer, no va a pensar que están locos, si en la escuela le van a preguntar porque es adoptado, si no hay una posibilidad de que finalmente a quienes tienen lapiceras les importe todo esto.

 

Las dudas se tapan con un monólogo que empieza a recordar certezas, y cuenta que hace poco la mami de Benjamín se fue a recostar a la cama con él, pasó un rato y fue a verlos al a habitación. Rocío, que dejó de convivir con su hijo desde los 2 meses de edad, dormía plácida con el dedo en la boca, igual que él.

Foto: Benjamín junto a dos sus hermanes.

 

 

La historia vertida en esta nota, es fruto del relato realizado por Patricia Muñoz, tras recibir el DNI de su hijo y con el deseo de que otras familias se animen a sumar.

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