Córdoba. Falleció la directora de una escuela en Punilla por Covid, no había recibido ninguna dosis de inmunización

Córdoba. Falleció la directora de una escuela en Punilla por Covid, no había recibido ninguna dosis de inmunización

Mirta Tribo era directora y docente en Punilla, Córdoba. Falleció de Covid tras luchar contra la enfermedad desde los primeros días de abril, cuando contrajo el virus  trabajando en la presencialidad. “Para ellos era importante llegar al 80% de camas, para nosotras era importante que ningún hije se quede sin madre”, dijo Gabriela Bargas, compañera de la docente fallecida e integrante de las trabajadoras que reclamaron por la virtualidad.

Por: Carina Ambrogi

 

 

Dolor y bronca es lo que sienten las docentes y vecinxs de Punilla tras el peor desenlace, falleció Mirta Tribo a sus 48 años, era Directora y docente en un colegio de Valle Hermoso y docente en otro de Cosquín. Se contagió de Covid en el mes de abril,  al poco tiempo del inicio de las clases presenciales del ciclo 2021.

 

Además de Directora era profesora de historia, estaba casada y tenía un hijo de 17 años y otro de 22. Sus compañeras de trabajo dijeron a este medio que estaba debilitada por el stress que le provocaba sostener las actividades en pandemia. “Era una persona que te abrazaba con la mirada, al comienzo de clases había subido a las redes una foto con el cartel que decía “orgullosamente sosteniendo la educación pública en pandemia”,  recordó Gabriela Bargas.

 

En abril cuando contrajo Covid contagió también a su marido y a sus dos hijos. Ellos pudieron atravesar la enfermedad sin mayores dificultades, pero a ella el cuadro se le complicó. Cuando comenzó a desmejorar su marido la llevó al Hospital Domingo Fúnes, el único Hospital público de todo Punilla. Allí,  cuando el promedio de camas críticas ocupadas en la provincia era del orden del 30%,   ya no había lugar. La derivaron a la Clínica privada Sarmiento, en Cosquín, a donde deciden enviarla a Córdoba porque no tenían las condiciones necesarias para atenderla. En la ciudad capital la internan en la Clínica El Salvador, ya en un estado de salud complicado. Pasa a terapia intensiva y la intuban, estuvo en esa condición batallando contra la enfermedad más de un mes.  Hace una semana los mensajes del grupo de WhatsApp de las docentes celebraron una mejoría. Mirta estaba estable y eso permitió que su marido y sus hijos pudieran verla. Viajaron hasta Córdoba y tras comprar el kit que exigen para ingreso de familiares de pacientes con covid,  pudieron verla. En principio, solo ingresaba su marido quien le hacia oir la voz de sus hijos mediante grabaciones que capturó con el teléfono celular. Sus hijos pudieron verla luego, en algunas oportunidades, tras esperar en el auto el turno de visitas por la tarde.

 

“Esto muestra la deficiencia que tenemos con la obra social Apross y la situación de precariedad hospitalaria de la zona, ya  el año pasado a principios de la pandemia murió una compañera en La Cumbre,  porque el Apross pese a los llamados nunca mandó a un médico ni una ambulancia”, recordó Bargas.

 

La batalla por la vida

 

Ante el aumento de casos y el claro conocimiento que tenían las y los trabajadores de la educación de Punilla sobre la situación hospitalaria de su región, decidieron emprender acciones que permitan “salvar vidas”. Esta fue además una respuesta al anuncio del gobierno provincial que hace una semana determinó que sólo serían virtuales las clases en los conglomerados de más de 30 mil habitantes y en secundarios, condición que no reúne gran parte de las localidades de Punilla, entre ellas la localidad a donde se contagió la directora fallecida.

 

Estudiaron los protocolos vigentes y notaron que la virtualidad se podía pedir desde las instituciones educativas a los municipios, y estos al Ministerio de Educación. “Nos empezamos a organizar para presentar todos los informes que pedían a los intendentes. Entre las docentes completamos las planillas con la cantidad de docentes aislades y contagiades, y la cantidad de alumnos y alumnas contagiades. Conseguimos que se cierren las secundarias en Cosquín, pero se empezaron a quejar las docentes de  primaria, que hicieron las presentaciones también”, explicó Bargas.

 

Consiguieron que sólo Cosquín cerrara todas las modalidades. Lo que no significa el cese de la circulación porque tanto docentes como estudiantes tienen tránsito permanente entre localidades vecinas.

 

Comenzaron a reunirse además de manera virtual en asambleas entre colegas y con epidemiólogos como Oscar Atienza y Pecas Soriano. Los especialistas les brindaron un panorama técnico de la situación sanitaria en la provincial y entre ellxs aportaron información sobre la realidad de cada escuela. Con estos datos en una de las asambleas de la que participaron más de 200 personas, decidieron realizar una caravana para pedir por el pase  a la virtualidad educativa.

 

La caravana en Punilla confluyó en Cosquín frente a la puerte de la sede de UEPC. “Exigimos que se pongan a la cabeza, no con las notas individuales sino con un pedido colectivo porque las notas individuales no incluyen por ejemplo a porteras auxiliares, al personal de Paicor, o a las mismas familias que iban a tener que optar por mandar a sus hijos a la escuela porque a lo mejor un docente iba y el resto no”, precisó la entrevistada.

 

Llegar al límite

 

En la provincia que prometió sostener la presencialidad escolar todo el año, el Gobierno a cargo de Juan Manuel Schiaretti decidió esperar hasta llegar al 80% de la ocupación de camas críticas para tomar medidas más restrictivas.

 

En el día de hoy con 5.086 casos nuevos de Covid-19 en la provincia y 47 personas fallecidas por esta causa en un día, las clases serán virtuales en todos los niveles por dos semanas.

 

“Cuando veía en la tablita de la televisión que mostraba que estamos en el 78% de ocupación de camas me di cuenta de que somos un número. Mientras que a nosotras nos falta una compañera, ya perdimos en esta batalla que es totalmente desigual, ellos se guían por los porcentajes para apretar un botón. Parece el botón antipático que le dan a las mujeres para que avisen, pero llegan cuando ya están muertas. En este momento ni siquiera estamos pudiendo despedir a la compañera”, sostiene Bargas.

 

“No sólo no le importa las vidas nuestras, nunca les importaron las escuelas porque Mirta por ejemplo murió sin ser vacunada, cuando una de las consignas para volver a la presencialidad  era que íbamos a tener la vacuna”, puntualizó.

 

En Punilla la vacunación masiva a docentes comenzó desde el 1 de junio. Hasta esa fecha el promedio de docentes inmunizados era del 10%.

 

El 80% del personal de educación en esa región son mujeres.

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