Violencia obstétrica: Justicia para nosotres, antecedente para todes

Violencia obstétrica: Justicia para nosotres, antecedente para todes

Yanina quedó internada un viernes por la mañana en el Hospital Ferreyra de Córdoba por presión alta, cursaba la semana 35 de su primer embarazo. Le dijeron que había que hacer una cesárea para garantizar la salud de ella y su bebé. Allí no había lugar, esperó hasta la noche sin saber a donde la derivarían. No podía elegir el lugar a donde parir. La trasladaron a la clínica Caraffa, a donde le practicaron una cesárea de urgencia el lunes siguiente después de un fin de semana de violencias de todo tipo. Una sola vez tuvo en sus brazos a Caetano, que murió el viernes siguiente y aún no saben por qué. Este caso constituye el primero que se presenta en Córdoba por violencia obstétrica en un fuero especializado en violencia de género. Tras cumplirse dos años, denuncian que la causa no avanza.

Por: Carina Ambrogi

Yanina tenía Apross cuando gestó a su bebé, una mutual que acumula varias demandas por mal desempeño. Con esta obra social pudo atender los controles rutinarios de su embarazo en la clínica Ferreyra, a donde pensó que daría a luz a su bebé junto a la obstetra que la acompañó durante la gestación. A las 35 semanas cuando acudió a un control de rutina le pidieron que se haga una serie de estudios porque su presión era alta. Sin comer por prescripción médica, volvió a la clínica en la mañana siguiente y los análisis determinaron que tenía preeclampsia. Le indicaron que iba a quedar en la guardia hasta que consiguieran a donde derivarla. El bebé tenía que nacer por cesárea y allí no había lugar.

Por la noche la derivaron a la Clínica Caraffa, después de 24 horas en las que solo comió un alfajor Tatín. Su pareja la acompañó, y su mamá se recorrió una punta de la ciudad hasta la otra en ómnibus para llevarle el bolso con los menesteres para el nacimiento.

No querían ir al Caraffa. “Sabíamos de su mala fama”, dijo a La Marea Noticias Yanina. “Hubiera dado todo lo que tenía y hasta me hubiera endeudado toda la vida con tal de elegir el lugar a donde parir, pero no me dejaron”, recordó. Con estudios universitarios y consciente de sus derechos, lo único que pudo hacer en esos días de dolor y violencia fue obedecer. “Cuando tienen tu vida y la de tu hijo en sus manos no te sale hacer otra cosa”, lamentó. En esta clínica le dijeron que el diagnóstico era incorrecto, que podía continuar la gestación tranquilamente porque “ella y su bebé estaban bien”. Su cuadro clínico fue empeorando, hasta que finalmente el lunes le practicaron una cesárea de urgencia. Su pareja no pudo ingresar, no tuvo contacto con su bebé al nacer, le ataron las manos, le hicieron chistes de todo tipo y hasta la llamaron “mañosa” durante el parto.
Pudo ver a su bebé el día después y tenerlo en sus brazos sólo un rato cuando la llamaron para amamantarlo. Los nervios le impidieron amamantar tranquila y para “ayudarla” una enfermera y un médico comenzaron a tocarle los pechos sin su permiso. Volvió llorando a la habitación y así quedó hasta la noche. Caetano vivió hasta el viernes siguiente, el mismo día que a ella le dieron el alta la llamaron para avisarle que su bebé falleció. Cuando llegó a la clínica y preguntó a Medardo Ávila Vázquez, el médico responsable del área de neonatología, sobre las causas de la muerte notó que le escondía algo. Se lo manifestó y el médico comenzó a gritarle e insultarla, le trajo la mitad de la historia clínica y le dijo que se fuera que estaba loca. Desde entonces comenzaron un raid en busca de la verdadera causa de la muerte de su hijo, porque sostienen que las causas del deceso fueron adulteradas. Ahora intenta sentar un precedente que sirva para que otras personas no tengan que soportar la injusticia naturalizada de la violencia obstétrica.

La causa

Cumplidos dos años del hecho y uno de la presentación judicial, lxs demandantes reclaman que la causa esta estanca. La doctora Lola Guerra, abogada que asumió la querella, explicó a La marea Noticias que lo más notable del pedido de justicia es que no implica una reparación personal. La intención de lxs denunciantes es que la justicia exija a las clínicas intervinientes la aplicación de las leyes de parto respetado y derechos humanos para que estas violencias dejen de ser lo natural.

“Lo que se persigue es que se garantice un monitoreo del cumplimiento de las políticas públicas vigentes y capacitación del personal de salud en la ley de parto humanizado, la ley de derechos del paciente y la 26.485 de violencia contra las mujeres”, señaló la letrada. La causa que se presentó contra la mutual y seis profesionales intervinientes de ambas clínicas, tiene como finalidad que la obra social indique a las autoridades judiciales de qué manera garantiza que sus prestadores cumplen con las leyes señaladas.

“Las medidas que pueden aplicarse desde estos fueros tienen que ver con transformaciones en términos de políticas sanitarias para garantizar que ninguna mujer tenga que vivir lo mismo. Lo que busca es generar un cambio en las estructuras sanitarias para que las mujeres sean asistidas de manera respetuosa en sus derechos humanos. Yanina persigue una búsqueda de justicia para otras mujeres”, afirmó la letrada.

En todo este tiempo, el médico Medardo Ávila Vázquez fue despedido de la clínica, hecho llamativo para Yanina porque coincide con el momento en que el INADI, a donde derivaron la denuncia que fue presentada en la CONSAVIG, estaba a punto de expedirse. “El mismo que despide a Ávila Vázquez es quien lo defiende en la causa que iniciamos”, señaló Yanina.  “A mi criterio lo consensuaron para generar una causa contra otra mucho más grave”, agregó.

La causa tiene como co-denunciantes a la organización Católicas por el Derecho a Decidir. Los demandantes esperan una notificación que debería llegar por más pandemia que arrase. “Intentaron violentarme para que yo caiga en una depresión o no pueda denunciar, pero no lo consiguieron”, aseguró Yanina. Hoy es militante por el derecho al parto respetado y sabe que su justicia tiene que ver con la Justicia de todxs lxs demás.

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