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Jardines maternales: la contradicción del sistema educativo que la pandemia dejó al descubierto

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Los Jardines Maternales privados rinden cuentas a las dependencias de Educación estatales, pero tributan en AFIP como “comercio”. Hace 100 días que no abren sus puertas y no cuentan con subsidios. El pago de las cuotas bajó del 50% al 80% desde que comenzó el aislamiento, motivo por el que comenzaron a cerrar instituciones de hasta 20 años de trayectoria.

Por: Carina Ambrogi

Los Jardines Maternales, que desde su denominación dan cuenta de la mirada patriarcal con que se abordan las tareas de cuidado de los niños y niñas en sus primeras edades, dejaron en evidencia en contexto de aislamiento las contradicciones que pesan en su regulación.

En la provincia de Córdoba el programa “salas cuna” se ocupa de garantizar la atención de los espacios destinados al cuidado y la protección de niños y niñas de 45 días a 3 años de sectores vulnerables. Este programa se suma a la acción de los municipios para contribuir al desarrollo psico-social de los niños y niñas invirtiendo en la estimulación temprana.  Sin embargo, estos dos estamentos en Río Cuarto, la segunda ciudad con mayor cantidad de habitantes de la provincia después de su ciudad capital, da respuestas sólo al 50% de la demanda. El 50% restante lo garantizan los institutos privados, que no reciben subsidios por parte del estado y pese a tener que estar inscriptos en el registro dependiente del Ministerio de Educación y respetar los programas educativos con profesionales tituladas en educación, tributan en AFIP como comercios.

A cuatro meses de haber cerrado sus puertas por motivo del aislamiento social, preventivo y obligatorio, los jardines maternales privados, que suman cerca de 32 en Río Cuarto, están en riesgo de no continuar, aquí la merma en el cobro de las cuotas es de entre el 50% y 60%. “Venimos luchando hace años para que el Ministerio de Educación de la provincia nos reconozca como Institución Educativa, pero no lo logramos y en este contexto queda en evidencia el riesgo que corremos”, dijo a La Marea Noticias Mariela Paglialunga, responsable de una institución privada de la ciudad. En su caso, decidieron trabajar como cooperativa en este contexto, de manera de que todo lo que ingresa sea repartido en partes iguales por las personas que trabajan en esta institución, pero la falta de apoyo estatal y la ausencia de una fecha cercana para reabrir las actividades pone en jaque sus posibilidades de sostenimiento.

“Queremos estar cuando esto pase”, dice uno de los flyers que comparten de manera virtual la agrupación de jardines maternales que se unieron para reclamar en conjunto. Esta semana a raíz de un reclamo presencial que realizaron trabajadoras frente a la casa de gobierno provincial, se lanzó un “Crédito a tasa 0”, de $40.000. “Es un chiste esto sirve para pagar un mes de alquiler”, señaló al respecto la entrevistada. No se trata de un subsidio, sino de un préstamo que hay que devolver a partir de octubre.

Los cambios en las organizaciones familiares y el avance en la sociabilización de las niñeces produjeron un cambio rotundo en los procesos de escolarización de las personas. Tiempo atrás era normal que alguien comience la escolarización obligatoria en la sala de 5 o 4 años sin haber asistido a un centro educativo previamente. Hoy esa es la excepción. Los jardines maternales son la solución que muchas familias encuentran para dejar a sus hijos e hijas durante el tiempo en que están trabajando, no sólo porque permiten más tiempo de permanencia que los públicos, que sólo funcionan 3 horas por turno, sino que además proveen una estimulación cognitiva y vincular que muchas familias valoran positivas a edad temprana. Los centros educativos deben estar inscriptos en el municipio para poder funcionar, contar con profesionales idóneas para la tarea de educar y respetar currículas acordes a las expectativas de cada edad.

En este sentido Mercedes Novaira, titular de la  Subsecretaría de Educación y Culto de la Municipalidad de Río Cuarto señaló que trabajaron en los últimos años para ordenar las instituciones que prestan este servicio, y terminar con la clandestinidad que había en la ciudad.

Actualmente, al no abrirse las instituciones habilitadas, según comentó Paglialunga, se promueve que vuelvan estas instancias irregulares en las que se abren casas para acoger a niñeces cuyos progenitores han vuelto al trabajo pero no cuentan con otro lugar para dejarles. En otros casos terminan dejándolos con abuelos que forman parte del grupo de riesgo.

Los públicos con presencia en territorio

Los jardines maternales de gestión pública en Río Cuarto siguieron cumpliendo con la función social que suman a la atención educativa. Las “salas cunas”,  brindan la asistencia de pañales y leche a las familias que asisten. Los jardines maternales el desayuno o merienda en el horario de clases. “Seguimos cumpliendo en aislamiento con estas actividades, una vez al mes las maestras y auxiliares asisten a los jardines para entregar estos insumos” señaló Novaira.

Actualmente suman al registro 1450 niños y niñas en los jardines maternales municipales, y la función central que cumplieron en contexto de aislamiento fue aprovechar el registro y contacto con estas familias para detectar quienes necesitaban asistencia alimentaria y sanitaria. Con las 72 docentes y auxiliares que forman parte del programa, crearon una WhatsApp que sirvió para este contacto. Desde allí pudieron derivar a Promoción Social las necesidades alimentarias y a salud para determinar personas en población de riesgo que fueron vacunadas. “Una vez al mes fuimos a los jardines para entregar leche, pañales y barbijos, le enseñamos a cada familia en cada barrio los cuidados sanitarios. Gastamos más tiempo del que nos imaginábamos, pero atendimos la importancia del cuidado personal”, explicó Novaira.  El 75% de las personas que participan de los puestos sanitarios que se dispusieron en la ciudad para controles por COVID, son mujeres que dependen de la Subsecretaria de Educación y Culto.

Para Novaira, el acceso a la educación en edad temprana es un beneficio indispensable en estos tiempos. “Hoy a cuatro años de gestión puedo atestiguar que ese primer paso de la vida le garantiza un mejor crecimiento a la familia. Si están en vinculación con el estado están en mejores condiciones de recibir atención, si la familia está en riesgo o si tienen un derecho vulnerado, el estado puede actuar más rápido que si la familia está encerrada en su casa”, remarcó. El análisis dijo es en función de los resultados que obtuvieron en la articulación entre esta dependencia y la Subsecretaría de Niñez, adolescencia y familia.

Respecto de la situación que atraviesan los privados la funcionaria señaló que si no existieran el sistema estatal colapsaría. “Necesitamos de la existencia de los privados porque el municipio no da abasto para toda la demanda”, ratificó.

Al cierre de esta nota, las directivas agrupadas de los institutos privados esperan que les confirmen cuando será posible y seguro retornar a las actividades presenciales o cuándo recibirán un apoyo económico que les dé garantías de poder “estar cuando todo esto pase”.

 

 

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