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Abuso sexual: “Dejen los tecnicismos y sean más humanos”

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Por: Carina Ambrogi

Una nueva polémica se desató esta mañana en el marco de la causa en la que se investiga a Marcelo Pérez, ex docente de una escuela secundaria de la localidad de General Cabrera, Córdoba, imputado por abuso sexual simple contra una adolescente con retraso madurativo. La imputación sucedió en febrero de este año, después de que el tío de la víctima realizó la denuncia en virtud de los hechos que le relató su sobrina. Para el 13 de marzo estaba prevista la realización de la cámara Gesell, la que se pospuso según le informaron a la familia en virtud del aislamiento social preventivo y obligatorio. El denunciante junto con sus dos sobrinas asistieron esta mañana a la sede de Tribunales de la Ciudad de Río Cuarto, en respuesta a la notificación por parte de la policía de que debían presentarse. Según relata el tío de las niñas, en todo momento pensó que iban realizar la cámara Gésell, instancia que estaba pendiente y para la cual había preparado psicológicamente a sus sobrinas. Cuando llegaron les informaron que debían bajar al área técnica, sin más explicaciones.

A continuación, se hizo pasar a la niña víctima de abuso y a su hermana, una por vez, a una oficina a donde las entrevistó el psicólogo judicial Martín San Millán. Luego de determinar que la joven podía ser indagada, en una entrevista que duró 5 minutos, según pudo medir el denunciante, el secretario del Fiscal Daniel Miralles le pide a la joven que ingrese a otra oficina, en la que luego entran los dos abogados defensores de Marcelo Pérez.

Según explicó el Fiscal Daniel Miralles, la defensa había solicitado peritos que viven en la ciudad de Córdoba, y ante la imposibilidad de trasladarse hasta Río Cuarto, le solicitaron al psicólogo judicial Martín San Millán que determine si la niña podía sostener un proceso de indagatoria.

“Ante esa situación le consulto a una de las secretarias que están en ventanilla si yo podía estar presente, porque sabía que mi sobrina iba a estar sola y yo no entendía de qué se trataba todo. El secretario del Fiscal cuando vino no se presentó, ni dijo buenos días ni me dio ninguna información de lo que pasaba. Le manifiesto mi malestar a una de las mujeres y le recuerdo que las nenas tienen retraso madurativo y certificado de discapacidad. Mientras estoy hablando con esta secretaria sale el Fiscal Miralles y me avisa que la nena había entrado en crisis nerviosa y no iban a poder tomarle la testimonial”, dijo a La Marea noticias y Póster Central el tío de las niñas.

Ya adentro de la oficina, el denunciante manifestó su disconformidad con el proceso: “Nadie te informa nada, llegás y te dicen arriba, abajo, a la oficina de al lado. Se trata de menores, mi opinión seguramente peca de ignorante y está cargada de desconocimiento de los procedimientos jurídicos y procesales, pero lo hago desde el rol de padre. A la nena le costó calmarse, estaba con 4 personas que nunca vio en su vida, que le hacían preguntas recordándole lo que le había vivido”.

Era la primera vez que las dos niñas asistían a tribunales, la que vivió el abuso esta con tratamiento psicológico, que paga su tío de manera privada porque nunca recibió contención por parte del estado.

Consultada como experta por el procedimiento, Lucía De Carlo abogada feminista, señaló que era importante atender el hecho de que se trata de una menor con retraso madurativo, lo que la posiciona en una situación de extrema vulnerabilidad. Ante esto remarcó la necesidad de revisar que los procedimientos además de ser legales y estar vigentes, deben ser compatibles con el interés superior de la niñez, con los derechos humanos y con los derechos de las personas con discapacidad. “Es importante que cuando se realiza un procedimiento, la persona que es traída a ese proceso pueda entender lo que está sucediendo, para que tenga mayores herramientas para participar”. Además, señaló la importancia en virtud del delito que ha sufrido, de cuidar la no revictimización, ofreciendo la oportunidad de que no quede aislada del adulto responsable que la acompaña, en un lugar cerrado con hombres que no conoce. “Ella tiene que entender a que asiste y debe ser contenida y resguardada en todo momento”, dijo De Carlo.

 

Un reincidente crónico

Marcelo Pérez enfrenta su tercera acusación por delitos vinculados a violencia de género. Por la primera acusación fue imputado por violencia de género, en virtud de la denuncia realizada por su entonces pareja quien se arrojó desde un tercer piso para escapar de una golpiza. La joven había conocido a Pérez cuando él era su profesor de secundaria, y debió colocarse una prótesis para volver a caminar. El acusado quedó detenido por esta causa, pero fue liberado gracias al beneficio del Superintendente de Tribunales de Río Cuarto, González Castellano, quien consideró que no había motivos para que mantuviera esta condición. A los pocos meses Pérez vuelve a prisión por una nueva acusación, en esta oportunidad se lo imputa por abuso sexual a una niña de 14 años. La jueza de Control consideró que el acusado debía permanecer con prisión preventiva, pero González Castellanos vuelve a otorgarle la libertad. Por la última imputación no fue detenido.

Respecto del proceso judicial que se sigue contra Pérez, el tío de su última víctima dijo “considero que va todo lento, porque son todas causas que tienen una cosa en común, es el ejercicio de la violencia ya sea física o verbal sobre mujeres. Todos los delitos son de la misma naturaleza”. Ahora la familia espera que les informen cuando será la cámara Gesell. “Seguramente peco de ignorante, pero estamos hablando de una nena de 17 años con retraso madurativo que fue vulnerada de la peor manera. Dejen los tecnicismos y sean más humanos”, pidió.

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