¿No quedaba otro hilo para cortar?

¿No quedaba otro hilo para cortar?

En medio del aislamiento social, preventivo y obligatorio el Gobierno de Córdoba decide suspender los Programas de Empleo PPP, PIP, POR MI y PILA. Las personas afectadas con estos planes trabajaron hasta esta semana, pero desde el Gobierno informaron que el Plan esta suspendido desde el 1 de abril. Gabriela, Yanina, Vanina y Yamila contaron para La Marea Noticia como las afecta esta suspensión.

Por: Carina Ambrogi

Yanina regresó anoche a su casa con la angustia de saber que era su último día de trabajo. Pese a la cuarentena, salió a la siesta para llegar a tiempo a la Clínica Privada a donde trabaja en atención al público. Consiguió el empleo hace casi un año, cuando después de transitar dos años desocupada logró ser parte de las 13 mil mujeres que salieron sorteadas de entre las más de 49 mil que se anotaron para ingresar al “Plan Por Mi”. El plan que se abarrotó de postulantes, lo ofreció el Gobierno de la Provincia de Córdoba con el propósito de que mujeres desempleadas mayores de 30 años puedan acceder a prácticas laborales que les permitan capacitarse y sumar experiencia para enfrentar el mercado laboral formal. La realidad, es que fue un salvavidas en medio de la crisis ocupacional que afectó principalmente a las mujeres. Yanina cumplió hasta ayer las cuatro horas diarias que trabajó de lunes a viernes, por una remuneración de 5 mil pesos mensuales. Este era el único ingreso propio estable con el que se mantienen ella y sus tres hijes. No cobra Asignación Universal ni bonos de ayuda porque su ex marido tiene un trabajo en blanco. Recibe por parte de él una cuota de alimentos de 3 mil pesos mensuales, estaba en trámite legal para que se adecuara este monto al 30% del salario del progenitor, tal como lo prevé la ley, pero la cuarentena imposibilitó que el caso prospere. Anoche, mientras escuchaban las noticias, se enterró de que el Plan “Por Mi” fue suspendido por el Gobierno de Córdoba desde el primero de abril.

“En virtud del aislamiento social, preventivo y obligatorio se pospone el comienzo del programa CLIP, hasta que las condiciones sanitarias lo permitan. También se resolvió suspender a partir del 1 de abril los programas en ejecución: PPP, PIP y PILA. #Coronavirus”, anunció en su cuenta oficial de twitter el Gobierno el miércoles 15 de abril. Ni Yanina, ni su compañera Yamila, ni miles de beneficiarias de estos programas se enteraron hasta anoche, cuando lo vieron en las noticias. Se estima que son más de 3 mil personas que quedan, en medio del aislamiento social, preventivo y obligatorio sin este sustento. Según las comunicaciones que recibieron por mensaje de Whatsapp por parte del Gobierno cobrarán el 20 de abril lo trabajado en mayo. Pero, como la decisión de suspender el plan se tomó desde el 1 de abril, los días trabajados en abril no los abonarán.

Las afectadas estaban en la Clínica cuando comenzó a circular la noticia. Consultó con su jefa si era verdad que el plan se suspendió y le respondió que en la empresa no fue notificada. Pero la noticia había sido difundida por la televisión, tenían que dejar de asistir.  Yamila es madre soltera, vive con su hijo de 7 años, no cobra Asignación ni pudo ingresar en el Ingreso Familiar de Emergencia por tener activo este plan.

El twit de la cuenta oficial del Gobierno de Córdoba argumentó que la suspensión de los planes se produce por el aislamiento decretado de manera nacional. Las personas no pueden asistir a sus lugares de trabajo. Lo mismo argumenta la resolución emitida por la Ministra de Promoción del Empleo y de la Economía Familiar, que determinó: «Artículo 1°.- DISPÓNESE la suspensión de los Programas de Empleo PPP, PIP, POR MI y PILA, en ejecución en el ámbito de este Ministerio de Promoción del Empleo y de la Economía Familiar, desde el 1 de abril de 2020, y por el plazo de tres (3) meses y/o hasta que las prácticas de entrenamiento en ambiente trabajo se puedan realizar sin riesgo para la salud de los beneficiarios. Durante el período que dure la suspensión de los programas señalados los beneficiarios de éstos, no percibirán la asignación estímulo correspondiente.»

Sin embargo, en marzo cuando se decretó el aislamiento obligatorio enviaron vía Whatsapp un mensaje en el que pedían que los beneficiarios/as no asistan de manera presencial al trabajo, pero que acuerden con las empresas tareas para realizar desde el hogar. Quienes se desempeñan en centros de salud siguieron asistiendo, y quienes no realizaron trabajos desde sus casas.

Gabriela y su hermana son comunicadoras sociales, acordaron con el medio en que prestaron servicios realizar la carga de noticias a la página web de la empresa para cumplir con el pedido del Gobierno y con las horas pautadas. Así lo hicieron hasta este miércoles, cuando recibieron, también el mensaje: “Min de Empleo informa: se suspende el PIP y la asignación estimulo hasta el reinicio de las practicas detenidas por el aislamiento. Gobierno Cba”. Sin acentos y con palabras abreviadas, el escueto texto contradecía el que les habilitó el trabajo desde el hogar. Ellas cobran $9500 mensuales, el plan al que accedieron ofreció salarios de $7.500 mensuales y un extra de $2000 para quienes se siguieran capacitando. Desde que iniciaron la carrera universitaria las hermanas comunicadoras recibieron la Beca Socioeconómica que brinda la Universidad Nacional de Río Cuarto. Cuando salieron beneficiadas con el Plan PIP dieron de baja la beca. Ahora se quedaron sin nada.

“El próxima lunes 20 se realizará el pago correspondiente a las prestaciones de entrenamiento del mes de marzo. Pero durante el período que dure la suspensión, los beneficiarios de dichos programas no percibirán la asignación estímulo correspondiente prevista en función de la imposibilidad de realizar las prácticas formativas y el entrenamiento laboral correspondiente”, anunciaron desde el estado provincial.

Ante el aislamiento, las redes de contención

Después de que la suspensión de los planes se difundiera en las noticias, de boca en boca se creó un grupo de wasap que reunió en menos de 24 horas a más de 50 personas, que en Río Cuarto esperan que la medida de marcha atrás.
No se puede salir a las calles. Nadie puede reclamar en el Centro Cívico, pero cuando la necesidad es grande la creatividad encuentra las grietas que permiten el abrazo, aunque sea mediado por la tecnología. Vanina se abrazó al grupo de auto convocados de Río Cuarto. Desde allí se reenvían la información que van consiguiendo, la que desde el estado no pudieron brindarles, nadie se explica por qué. Ella es secretaria en un Instituto de Rehabilitación, a donde cumple las 4 horas diarias de lunes a viernes por los 5 mil del Plan Por Mi. Además, preparaba viandas de comida pero con la cuarentena todo se dificultó. Paga un alquiler de $5000 y no se explica cómo, en medio del aislamiento por la pandemia va a salir a entregar un currículum o vender los alimentos preparados.

Gabriela, Yanina, Vanina y Yamila trabajaron hasta esta semana sin saber que nadie iba a pagar por esto. Quienes accedieron a los Planes de asistencia claramente no son personas que tienen la capacidad de conseguir una mejor opción, son sueldos por debajo de la línea de pobreza e ilegales según el índice de salarios mínimos que rige para la nación. Sin embargo, para muchas es la única herramienta económica que tienen para subsistir. En medio de una situación históricamente extraordinaria, en la que les más vulnerables simplemente se vuelven más vulnerables: ¿No quedaba otro hilo para cortar?

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