«Yo te voy a matar, porque te amo»

«Yo te voy a matar, porque te amo»

Mariana Sarmiento sabía que la iban a matar. «Yo te voy a matar porque yo te amo. Te voy a matar y me mato con vos», le dijo Luis Martínez por teléfono. Ella fue a la comisaría, pero el policía ni siquiera quiso escuchar el audio. Esta mañana, Martínez la mató a cuchilladas

Por: Mariana Romero / @MarianaR31

Tenía 22 años y dos hijos. Una nena de 5 que esta mañana se despertó por el griterío, salió a la calle y encontró el cadáver de su mamá, y un nene de 3 que parece no entender qué pasó. La están velando en Las Talitas, en la casa donde se había refugiado para escaparle a la muerte.

Conoció a su asesino siendo chica. Él tenía 50 años y ella 17 cuando tuvieron a la nena. Se puso a vender choripán para mantener a los chicos y, con lo que ganó, le compró a Martínez una bici que decía «Achilata». Pero él sólo salía a vender si no llovía.

La plata no alcanzaba y, este año, se fueron a Mendoza a probar suerte en la cosecha de la uva. Él consiguió, ella no. Se moría de hambre así que llamó a Cecilia, cuñada y amiga, y le pidió que le compre los pasajes de vuelta. Se volvió con los chicos, pero no a su casa.

Mariana sabía que la iban a matar. Se fue con las dos criaturas a la casa de Cecilia y se encerró ahí. No por la cuarentena, tenía miedo de que Martínez vuelva de Mendoza y la mate. Mariana no quería saber nada más con Martínez, su esposo y padre de sus hijos, posesivo, celoso y obsesivo. Cecilia cree que él sí la golpeaba, que por eso ella le tenía miedo.

Él volvió de Mendoza y la fue a buscar tres veces. Hablaron nada más. «Yo creo que las tres veces él tenía el cuchillo. Pero ella no le abría el portón», dice Cecilia. Hasta que, finalmente, él le anunció que la iba a matar. Lo hizo por teléfono y ella lo grabó.

Con el audio, se fue a la comisaria de El Colmenar. Le dijeron que le correspondía la comisaría de Villa Mariano Moreno, así que se fue para allá. Cuando llegó, le dijeron que le correspondía la comisaría de El Colmenar. Volvió. Le dijeron que le correspondía la de la Villa.

Se hartó. Hizo que le tomen la denuncia y, cuando ella la fue a firmar, se dió cuenta de que no habían puesto el nombre del agresor. «Pucha se me pasó», cuenta su amiga Cecilia que les dijo el oficial, así que la tuvo que imprimir de nuevo. No quisieron escuchar los audios.

Le dijeron que ahora tenía que ir a lo que llamamos la Comisaría de la Mujer. Pero, cuenta Cecilia, casi no había personal y le dijeron que cuando termine la cuarentena la iban a hacer que haga «tratamiento psicológico». O al menos así lo entendieron ellas.

Mariana les dijo que más que tratamiento psicológico lo que necesitaba era custodia, pero le respondieron que eso lo tenía que ordenar «tribunales». En los 5 días que le quedaban de vida, ella nunca supo si su causa llegó a Tribunales.

Esta mañana, Martínez fue a buscarla a la casa de Cecilia. Aprovecho que ella había abierto el portón para meter la moto, empujó y entro. (…) Le dió la puñalada mortal, en el pecho. Cecilia le dió otro ladrillazos, pero ya era tarde. En eso salió la nena de 5 años, vio el cuerpo de su mamá, se tapó la cara y se volvió para adentro.

Martínez no intento escapar. Lo detuvo un vecino que es policía. Al cuerpo se lo llevaron una hora después.

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