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Y brotaron miles de imágenes verdes

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Seguimos en campaña. Los pañuelos verdes siguen en las mochilas y puños. Y ahora entraron también a Casa Rosada. Anuncios que nombran a los feminismos. El aborto como punta de lanza de muchas otras luchas. ¿Nos ilusionamos con un cambio de época?

Por Luciana Mignoli para La Marea Noticias

“Feminismo”. Una palabra que nunca había estado en un discurso de asunción presidencial. Hasta el 10 de diciembre de 2019.

“Feminismo, juventud y ambientalismo”. En esa tríada, Alberto Fernández mencionó por primera vez esa “mala palabra” como un actor clave en la búsqueda de transformaciones y acuerdos para un “Nuevo Contrato de Ciudadanía Social”.

“Ni una Menos debe ser una bandera de toda la sociedad y de todos los poderes de la República”, sostuvo. Y luego dedicó un párrafo entero a hablar de discriminación, ante la mirada atenta de su hijo, que llevó la bandera del orgullo prolijamente doblada como pañuelo. Una imagen que dio la vuelta al mundo.

Es verdad que no dijo la palabra “aborto”, pero la emoción que provoca escuchar a un presidente hablando de las demandas de los feminismos en su asunción no se puede disimular. «Quiero ponerme al frente de sus demandas», dijo. Y ahí, mientras algunxs celebran el gesto político que significan estas palabras en boca de un Jefe de Estado, otres sostenemos que los feminismos son quienes están al frente de estas demandas y el rol del Ejecutivo debe ser dar respuestas. Matices y alertas que pueden volver a aparecer porque pasamos de un Presidente que prometía «compactar» el Estado a otro que -si bien está muy lejos de tener un gabinete paritario- nombra a demandas de los feminismos.

La foto de la familia presidencial también es disruptiva: Una pareja no casada, un hijo con la bandera del orgullo en el bolsillo y su novia con el pañuelo de la Campaña por el Aborto Legal en su cartera. Ese pañuelo que también apareció por la tarde: Elizabeth Gómez Alcorta, flamante ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad y Vilma Ibarra, secretaria legal y técnica, juraron con pañuelo verde en la muñeca.

Días antes de la asunción, en la presentación de su gabinete, había dicho: “Saben ustedes que la conozco bien a Vilma -quien fue su pareja hasta el 2015-. Es una abogada excepcional, de las abogadas más preparadas que he visto en mi vida. Fue una legisladora única». Otro cambio de época: Un varón que habla bien de su ex y que confía en ella para un cargo clave.

El 11 de diciembre Ginés González García llegó al rejerarquizado Ministerio de Salud de la Nación, en el medio de una marea festiva nunca vista: les trabajadores agitaban el pañuelo verde y cantaban “aborto legal en el hospital” en el emblemático Salón Ramón Carrillo.

“Como nosotros somos ecologistas, este va a ser un Ministerio Verde”, aseguró ante la ovación de la sala. “No sé si va a ser lo primero que haga o lo primero y medio, pero va a haber protocolo ILE (Interrupción Legal del Embarazo) inmediatamente”.

Un párrafo aparte para estas dos palabras: ambientalismo y ecologismo, nombradas en la asunción de Presidente y del ministro de Salud de la Nación, respectivamente. ¿Esto implicará trabajar junto con las organizaciones para revisar la utilización de agrotóxicos, la minería a cielo abierto, la política extractivista, etc.? ¿O son sólo gestos?

Al día siguiente, en una conferencia de prensa en Casa Rosada se anunció la firma del nuevo protocolo, una guía técnica que redactaron, sostuvieron y pelearon las trabajadoras del Estado. Ahí también entraron los pañuelos verdes. En las muñecas, en los cuellos, en las carteras. Tanto de funcionarias e investigadoras como de activistas de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Y brotaron miles de imágenes verdes. Primero, activistas de la Campaña que se reunieron con el Presidente. Luego, en la conferencia de prensa: las tres mujeres que acompañaron a González García -Valeria Isla, directora de Salud Sexual y Reproductiva; Mariana Romero, del CEDES; y Analía Messina, de la Red de Acceso al Aborto Seguro Argentina- portaron esta insignia en sus muñecas.

El 12 de diciembre, el Boletín Oficial publica la resolución 1/2019, la primerísima del Ministerio de Salud de la Nación: “Apruébase el Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción del embarazo”.

Y luego, la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, recibió a un grupo de periodistas feministas para contar sus propuestas y planes de trabajo. Todo un gesto feminista: abre las puertas de su casa para una entrevista colectiva. Entre muchas otras cosas, dijo que el aborto “se va a trabajar en clave de salud pública”, que “era impensable que fuera la bandera de un presidente” y adelantó que se va a reunir con la Campaña por el aborto “porque tienen un recorrido central ineludible de 15 años”.

¿Entonces se enviará el proyecto de la Campaña construido de forma transversal, federal y tras años de militancia o uno propio del Ejecutivo como deslizó Fernández antes de asumir?

Días de emociones intensas, que son producto de una larguísima genealogía. Palabras, anuncios, asunciones e imágenes que por unos segundos condensan y cristalizan una enorme cantidad de luchas por las que un montón de personas vienen dando pelea hace décadas; en las calles, en las casas, en las camas. Y muchas, también dieron la vida.

¿Podemos ilusionarnos un rato? Claro. ¿Podemos descansar? Jamás. Porque estamos luchando por un mundo nuevo y sabemos que falta muchísimo. Porque el aborto y el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos es la punta de lanza para llevar a primer plano tantos otros temas que cuestionamos desde los feminismos, transfeminismos y movimientos antripatriarcales.

Porque no hay “pañuelos verdes y pañuelos celestes”, como dijo la propia vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández, alguna vez en plena campaña. No se puede equiparar a quienes luchamos por derechos y a quienes quieren recortarlos, una nueva falsa teoría de los dos demonios.

Porque sabemos que es una lucha que significa muchas. Un pañuelo verde que es bandera. Y sigue en las mochilas, carteras y puños. Que está en las escuelas, en los laburos, en el Congreso y ahora también se hacen visibles en la Casa Rosada.

Estamos en un momento histórico, pero seguimos en campaña. “No hay vuelta atrás”, nos decimos, una y otra vez. Porque sabemos, que más tarde o más temprano, se va a caer y va a ser ley.

Y si no, como el propio Presidente pidió en su asunción, allí estarán para marcarlo los feminismos, que nunca van a abandonar ni las luchas y ni las calles.

 

 

@campabortolegal @atesalud @ginesggarcia @EliGAlcorta

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