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La cuerpa en el Encuentro

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Texto : Ana Mascareño° foto:Natalia Barrios

Ana Mascareño es Cantante y facilitadora de Bio Danza. Fue su su primer Encuentro, y así lo describe.

Llegar a la Plata en medio del Encuentro Nacional (ahora plurinacional) de Mujeres, (y lesbianas, travestis, trans, bisexuales y no binaries) en pleno sábado a la tarde significó sumergirme en una fiesta de colores, brillantina, carpas por todos los rincones, risas, ferias, música, y la efervescencia de la discusión política en cada rincón.

 

En Río Cuarto, con algunas organizaciones y con autoconvocades, ya  veníamos palpitandolo a través de las gestiones para alquilar un colectivo con que trasladarnos a la capital bonaerense. Reuniones, charlas, pequeñas tensiones y sobre todo una gran necesidad de estar presentes le ganaron a la crisis económica, al individualismo y a algunos obstáculos, como el que vivimos a último momento: en la terminal, a punto de salir, casi nos quedarnos sin viaje por la  irresponsabilidad de la empresa Nextime. Por desperfectos técnicos, quisieron devolvernos el dinero sin ofrecer una alternativa para reemplazar el colectivo roto. -¿Acaso a un grupo de 45 varones organizados les habría pasado lo mismo? ¿Les habrían prometido devolver el dinero, sin más? – nos preguntamos. Finalmente, la insistencia y nuestros «gritos de locas» lograron que los responsables de trasladarnos solucionaran el asunto. Llegamos tarde, pero felices, a la fiesta.

 

Sumirnos en el mundo paralelo en que se convirtió la ciudad de La Plata fue tan movilizador y profundo, que en instantes pudimos olvidar lo padecido para zambullirnos de lleno en la marea verde.

Fue así como, con mis compañeras biodanzantes de Río IV, nos encontramos compartiendo una clase maravillosa: «El poder político del abrazo», organizada por el Colectivo Transfeminista de Biodanza.

Una ronda de 100 mujeres, lesbianas, trans y no binaries para una experiencia sanadora, de amor, comunión y potencia: Nos reconocimos en los abrazos, danzamos la custodia de nuestra manada, liberamos nuestro poder creativo, la fuerza de nuestra ternura, sanamos heridas y, sobre todo, vivenciamos el placer en nuestras cuerpas. Colectivamente, disfrutamos el «aquí y ahora» de una vida libre y amorosa a la que todes tenemos derecho. Alimentamos juntes la fuerza para salir a transformar el mundo y terminamos esa noche en una ronda sorora.

 

Al día siguiente, cada una salió a buscar alguno de los talleres que se encontraban funcionando desde el día anterior. ¡Difícil elegir uno entre los ochenta oficiales! Finalmente participé de «Relación con el cuerpo y políticas de los cuerpos». En el aula de la Facultad de Ingeniería, donde se desarrolló, no cabía un alfiler. Logré ubicarme sentada en el piso junto con muches otres. Una chica contaba que en la carrera de Diseño de indumentaria habían bochado trabajos por llevar una modelo fea, o una modelo gorda. Otra chica gordita de labios rojos aportó que cada une desde su lugar individual debe apropiarse de la mayor cantidad de espacios para lograr un cambio. Dijo que la invitaron a modelar y que aceptó porque le interesaba visibilizar otra realidad. Varias exclamaron en ese momento: ¡¿Por qué une gorde no puede modelar también perfumes, maquillajes, y otros productos no asociados a la gordura?! ¿Por qué sólo tiene la opción de modelar en la sección «Talles especiales»? Hablamos de la necesidad de militar y apoyar la causa por la Ley Nacional de Talles, para que las clases populares puedan acceder a la vestimenta de todos  los modelos y tamaños.

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Se cuestionó el Sistema de Salud y la falta de información que existe: médicos, técnicos y enfermeros no saben cómo dirigirse a travestis, trans y no binaries.

Otra muchacha tomó la palabra y comentó: «Una amiga gorda fue a la ginecóloga y la médica le dijo que no la iba a atender hasta que no adelgazara, que no le iba a  introducir el espéculo porque iba a nadar en un mar de grasa» y se quejaron algunas voces: «eso no puede ser llamado gordofobia, es «gorde-odio»!

 

Algunas contaron sus experiencias familiares y se preguntaron cómo interpelar la esfera privada, origen de los desórdenes alimentarios.

 

En otro sentido, se habló acerca de las prácticas artísticas y la necesidad de cuestionar algunas tradiciones, como la del Tango «¿Por qué, siendo mujer, debo aceptar que mi rol siempre es ser guiada por un varón? En ámbitos profesionales no se nos permite ejercer un rol activo, y eso es algo que debemos cuestionar y romper»

 

Para finalizar, hubo pronunciamientos en contra del neoliberalismo y uno de sus postulados «si no te querés vos misma, fracasaste vos»: así el sistema te culpabiliza de manera individual, desligando las relaciones entre los diversos factores socio-culturales que inciden en la psiquis. Estos y muchos temas más fueron debatidos.

 

Cabe destacar que, en ese taller y en la gran mayoría de los mismos, hubo pronunciamientos puntuales acerca de la necesidad de cambiar el nombre del Encuentro Nacional de Mujeres por el de «Encuentro plurinacional de mujeres, lesbianas, travestis,  trans y no binaries» en sintonía con los tiempos actuales ya que «lo que no se nombra, no existe».

 

 

Como corolario de estas actividades, una marcha de  cuadras y cuadras de una explosión de felicidad a todo color Disfraces, muñecas, banderas, carteles, tetas al aire, rostros -jóvenes, maduros, indígenas, madres con hijes- batucadas, y los cánticos de siempre «Aborto legal en el hospital» «Aborto legal en cualquier lugar», «Se cuidan, se cuidan los machistas. América Latina va a ser toda feminista», «Qué momento, qué momento, a pesar de todo, les hicimos el Encuentro». La marcha más hermosa, plural y masiva de las que he participado.

 

Al mismo tiempo, en la Televisión sucedía el debate para las elecciones presidenciales, con todos candidatos varones.

 

El lunes a la mañana  fuimos al «aplausómetro» pero llegamos tarde a la votación de la próxima sede, que, para nuestra alegría, será en San Luis. Fue emocionante el momento en que, a pesar de los intentos de acallar el reclamo por parte de la Comisión Organizadora, se escuchaba el cantito «Plurinacional y de las disidencias» por unanimidad, logrando finalmente imponer el nuevo nombre. Finalizaba el evento feminista más grande del mundo.

 

El Encuentro en La Plata ha sido un hito en mi vida y en la de todes les que participaron de este, tan especial: el mayor de todos y quizás el último de la “Era aborto clandestino”. Se acerca la aprobación de una ley que ampliará los derechos de las mujeres y los cuerpos gestantes, y  eso será gracias a las cuerpas en las calles, movilizadas y organizadas desde hace tantos años. Cientos de miles de cuerpas plurales, en permanente debate y transformación, que se reencontrarán en el 35 Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries el año próximo. Luego de vivir esta experiencia, me quedo con la certeza de que la utopía es posible y de que SE VA A CAER EL PATRIARCADO. Ese día feliz está llegando.

 

 

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