Información y formación con visión de género

¿Qué te propondrás buscar?.

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Por Romina Pezzelato

Foto. Romina Pezzelato

Llegar

Volver a la casa del encuentro

A las paredes

Los sonidos cotidianos

Volver siendo miles

Volver con tres kilómetros de marcha adentro, andándonos el alma hasta los huesos.

Encontrarnos con los afectos intentando contar algo que quizás no llegue a tener palabras del todo, porque mucho podemos pensar, conceptualizar… Claro, eso nos fortalece y nos ha permitido avanzar. Mucho. Muchísimo.

Pero hay otras cosas. Mundos. Que nos atraviesan siendo tantes, sabiendo que esta humanidad ha de ser otra. Y traigo todo junto hasta la casa estampado en los ojos, en los poros. Me miro al espejo y lo veo. Nos veo… pero no sé bien como decirlo.

No me entra en el cuerpo la alegría, la convicción, las certezas con las que nos cruzamos en cada minuto de andar las calles, las aulas, las banderas, las lágrimas, los abrazos en La Plata.

Aunque el cierre nos dejó con un sabor amargo a desentendimiento e irrespetos que deberán ser explicados, sabemos que estamos construyendo un proceso gigante y complejo. Y seguiremos destejiendo y volviendo a tejer. De eso sabemos mucho.

EL domingo marchamos juntes, 200 mil? 400 mil? 600 mil??!!

Cualquier cifra es posible porque millones marchamos por las calles de La Plata. Estaban ahí también las muertas, las asesinadas, las desaparecidas. Estaban nuestras ancestras, sanándonos y sanándose en nosotres. Estaban les niñes, les viejites y les jóvenes, enseñándonos a escuchar.

Marchamos y fue una fiesta. Sin tiempo, sin cansancio. Porque el cantar, y bailar y gritar, entre compañeres del campo y de la ciudad, negras, travistis, trans y todos los colores que somos y queremos ser, es acaso uno de los jolgorios más trascendentes a los que hemos asistido. Haciendo historia.

Y aunque no estaban invitados, ahí estaban, muchos varones (cis). Con cara de: te acompaño, te apoyo, son divines!. Queriendo festejar un festejo que no les es propio. Y claro que tenemos paciencia. A diario la tenemos. Pero en esta ocasión a varios les pedimos que se retiren. Porque el domingo, la tarde y las calles eran nuestras.

Algunos lo aceptaron. Otro no. Debían conducir el camión, coordinar la columna de sus compañeres de organización que sin él no podían organizarse para marchar (¿de verdad nos van a seguir subestimando así?), sostener las banderas..!

Pablo Sigal, periodista de Clarín, se pregunta si podrán los hombres (varones cis) ser parte de estos debates en algún momento. Sucede Pablo, que este espacio, este rincón anual de la historia, es nuestro. Hasta cuándo será que les digamos que “todo bien”, pero acá no tienen que estar. Todo bien con estar cerca y apoyarnos… Pero acá vamos entre nosotres: mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries. Y es algo que siguen sin entender del todo (o aceptar)

¿Por qué?

A más de treinta años de encuentros y en un ejercicio inmenso, de esos que sólo se hacen desde el amor, les volvemos a explicar: en este mundo, así como está dispuesto, capitalista y patriarcal, las mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries, jugamos del lado de les que pierden (muchos más las disidencias que desafían la asfixiante heteronorma). Y eso quizás también sea difícil de explicar. El cómo crecimos. El cómo nos hemos construido pensando que nuestros destinos eran inmanejables.

Entre nosotres, nos miramos y nos entendemos. Y mucho nos lo contamos con el cuerpo.

¿Cómo hacemos para contarles algo que no han vivido?

Platón se pregunta en el Manon, y nosotres les preguntamos. Te preguntamos Pablo: «¿Cómo te las arreglarás para buscar aquello cuya naturaleza ignoras absolutamente? ¿Cuál es, entre las cosas que no conoces, la que te propondrás buscar?»

Nuevamente, ¿cómo hacemos para convencerlos de la necesidad de que se junten a pensar cómo este mundo les ha venido doliendo también a ustedes? Es entre ustedes. Porque en la cadena de dolores a nosotres se nos va la vida. Y a ustedes no. A ustedes, no. Entonces, como la pasamos distinto, es que necesitamos juntarnos, vernos, escucharnos, abrazarnos y sanarnos entre nosotres.

Compañeros: ¿Qué se propondrán buscar, para no verla pasar?, ¿se animan?

Ahí sí, compañeros, que les abrazaremos casi saltando, dándoles la bienvenida a lo hermoso que es desarmarse y volver a nacer todas las veces que haga falta.

Todes necesitamos que se animen.

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