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Reinas de belleza: ¿prohibidas o promocionadas?

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Por: Carina Ambrogi

Perla Prigoshin me cuenta una primicia que no pudo publicar hasta hoy, para no adelantarnos a la comunicación oficial: la Secretaría de Cultura de La Pampa anunció que la Fiesta Provincial del Sorgo y de la Cosecha Gruesa en Realicó, y la Fiesta Provincial de la Estancia de la Cría en Telén, no tendrán Reinas de Belleza. Las dos localidades se suman a las casi 50 ciudades que en Argentina le dijeron basta a los certámenes que reproducen estereotipos patriarcales enmarcados en la ley 26485, de prevención, sanción y erradicación de todo tipo de violencia contra la mujer como “violencia simbólica”. Estas ciudades se sumaron al mapa de “Ciudades sin reinas”, que promueve la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de Violencia de Género (CONSAVIG)

Prigoshin fue una de las redactoras de la Ley 26485, e integró después la coordinación del proceso para reglamentarla, “Aprendí en todos estos años que muchas veces más que una sanción legal tiene que haber una sanción social”, afirma a La marea Noticias la titular de la  CONSAVIG.

En tal sentido, si bien en la mayoría de las fiestas más reconocidas del país se eliminaron las elecciones de reinas de belleza, quedan todavía localidades pequeñas (y no tanto), que las siguen promoviendo, alentado, e incluso desde el mismo estado financiando. En Córdoba por ejemplo, hizo punta la localidad de Villa general Belgrano eliminando los certámenes en la Fiesta Nacional de la cerveza, pero este fin de semana en la Exposición anual de la Sociedad Rural de Río Cuarto, dos intendentes de localidades vecinas pidieron asistir con las “Reinas” de su localidad, las que se mostraron en el palco con vestidos de gala, coronas y capas. Ana Vasquetto, responsable de Protocolo de dicha entidad, explicó a este medio que desde la institución no discriminan ningún pedido de visita, ni por razones de ideologías ni por razones políticas.

“La violencia radica en el principio de la construcción de la subjetividad, es importante que se construyan subjetividades libres de estereotipo, y para eso hay que trabajar la violencia simbólica que es la que a través de imágenes, cuentos, chiste, concursos , o entregas de títulos, construye subjetividades”, explica Prigoshin.

En busca de la ley

Legisladoras de todos los estamentos del estado han presentado diversos proyectos para eliminar los concursos de belleza o elección de reinas. La Legisladora Nacional Norma Durango presentó un proyecto de ley al Senado de la Nación, la legisladora Liliana Montero en la legislatura de la provincia de Córdoba, y la ex Consejala Jimena Segre en el Consejo Deliberante de la ciudad de Río Cuarto (Proyecto que fuera elaborado por la actual concejala Patricia García).

Si bien cada uno tiene particularidades, en general coinciden en señalar que estos espacios promueven la violencia simbólica. Según indica el proyecto de Durango “ la violencia simbólica no se ejerce directamente, sino que consiste en la imposición cultural de sujetos dominantes hacia sujetos dominados, mediante la naturalización del dominio y las jerarquías así como de los roles y estereotipos de género. Es violencia simbólica un aviso publicitario que pone a la mujer como única responsable del cuidado de la casa, de los hijos y de la limpieza. Es violencia simbólica cuando se dice “los hombres” en lugar de decir “mujeres y varones” y claramente los son también las tradicionales elecciones de reinas y princesas, donde las mujeres son expuestas como objetos de deseo”.

En los concursos se premian siempre a mujeres jóvenes, por lo general menores de edad (muchas veces si quedan embarazadas deben abandonar el reinado), de tez blanca, pelo lacio y con cuerpos acordes a los parámetros de delgadez de moda. “¿Porque reinas?, ¿qué quieren decirnos con esto que no vamos ser diputadas, senadoras o presidentas? Primero quisieron decirnos que éramos las reinas del hogar, ahora las reinas de belleza. Reinas en una república no somos, las reinas están en la monarquía, y aquí no existe la monarquía, es decir darte un lugar de reina es darte un “no lugar”. Pero además lo que tienen estos concursos es que se habla de la cosificación, y que resultados tienen en la vida concreta la cosificación, que en la realidad desalienta y condena a la frustración permanente a las mujeres que no entramos en este molde que diseñan las industrias cosméticas o de la costura. Yo me acuerdo que me sentía una minusválida porque era una adolescente traumada con mis rulos, yo tenía esta rebeldía de rulos hacia adentro y hacia afuera, y me hacía francamente mal. No es gratis que la mayoría de las enfermedades auto inmunes las padezcamos las mujeres, este dato surge del relevamiento estadístico. Con este tipo de enfermedades es el propio cuerpo el que se agrede, y como no vas a agredir a tu cuerpo si estas luchando con él porque no sos eternamente joven, o totalmente blanca. Para ser reina del chorizo campero vienen las blancas, jóvenes, flacas y con el cuerpo tieso, y con un don de gente que de algún modo entra en ese molde de la dulzura, de la sumisión, del sometimiento”, argumenta Prigoshin.

La belleza que nadie objeta

En 2011, casualmente el año en que se creó la CONSAVIG, Argentina lideraba el ránking mundial de cirugías estéticas, con 300 mil intervenciones al año, superando a Francia, Canadá o Gran Bretaña, según se presentó en el XII Congreso Anual de medicina estética y cosmética. En 2018 un estudio del Instituto de Ciencias Sociales de la Fundación UADE, demostró que una de cada dos mujeres se mostró de acuerdo con la realización de cirugías estéticas. La falta de autoestima fue la razón por la que el 76% de las consultadas consideró que las mujeres pasan por el quirófano.

Estas intervenciones que buscan alcanzar los cánones de belleza que se premian con los concursos, no encuentran las mismas “objeciones de consciencia” con que la medicina niega otras intervenciones decididas libremente por las mujeres. “A ningún médico se le presenta la objeción de consciencia por rebanarle un pedazo de culo o por meterle tetas a una mujer, pero la ligadura de trompas permite hacer esta objeción. Esto es algo que se entroniza en los concursos de belleza. Esto es lo suficientemente irritante que interpela a quienes apoyan estos concursos o prácticas”, finaliza Prigoshin.

Hace pocos días fueron las mismas alumnas que organizaron uno de estos concursos quienes decidieron decir basta. “Reinas somos todas”, dijeron en un comunicado las alumnas de los 6tos años del Colegio Pia Didoménico y del Instituto Belgrano, de Catamarca, y premiaron a todas las participantes. Su objetivo era dejar un mensaje crítico contra estos certámenes que según advierten: “además de generar competencia entre nosotras, establece estereotipos de belleza irreales, provocándonos así infinidad de inseguridades”.

Etas contradicciones que conviven en una misma sociedad y en una misma época, demuestra que cuando la legalidad demora tanto en implementarse, las deconstrucciones de las nuevas generaciones irrumpen y actúan evitando aquello que no construye, que no alimenta, y que no promueve la nueva imagen de mujeres libres y empoderadas, dispuestas a soltar corsés de otras épocas.

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