Información y formación con visión de género

Fin de la moratoria previsional: lo hicieron de nuevo

451 0

Por: Carina Ambrogi

De manera sistemática la actual administración viene aplicando una serie de recortes en el sistema social que afecta a los sectores más vulnerables de la población, por citar algunos, las personas con discapacidad, las personas enfermas, y las de mayor edad. Con el argumento de “bajar el gasto público” para que “las cuentas den”, el gobierno de Cambiemos aprobó medidas que significaron una regresión, mercantilización y dualización de la política previsional y social.

A pocos días de que Dujovne anunciara que “la gente le pide que de baja las jubilaciones para amas de casa”, vale aclarar varios puntos en cuestión: lo que se da de baja son las moratorias jubilatorias, aprobadas en 2005 también denominada Programa de Inclusión Previsional. Estas medidas que significaron una redistribución del ingreso y progresividad ascendente para el sistema previsional y permitieron que quienes tuvieran la edad pero no alcanzaran los requisitos para acceder a la jubilación pudieran hacerlo, pagando por moratoria los aportes que no realizaron. Anteriormente las moratorias exigían que los aportes que faltaban deban realizarse de una sola vez, lo que hacía muy difícil que las personas de pocos recursos, por lo general las implicadas en esta situación, pudieran desembolsar treinta mil pesos o más de una sola vez para ponerse al día e ingresar al régimen previsional. La moratoria de 2005 permitió que los pagos de estos aportes fueran descontados de la misma jubilación, o bien abonados en cuotas bajas. Esto significó sumar tres millones cien mil adultos mayores al sistema, un aumento sin precedentes.

Del total de las personas que ingresaron, más del 70% eran mujeres, lo que demuestra la precariedad y violencia económica a la que quedan expuestas bajo el sistema patriarcal de distribución de roles, en el que las tareas de reproducción le son destinadas a ellas, gratis y sin ninguna cobertura económica ni de salud para el resto de sus vidas, porque se hacen “por amor”, y las tareas reproductivas a los varones, que son las que cuentan bajo lo que el INDEC denomina “población económicamente activa”.

Esta desigualdad manifestó con abusividad y vergüenza la discriminación sistemática e histórica de la mujer, y fue por eso conocida como “jubilación para amas de casa”, pese a que accedieron mujeres que trabajaron toda su vida en negro, varones que trabajaron en negro y mujeres amas de casa  que nunca realizaron aportes porque “trabajaron por amor”, como señala Silvia Federici: “eso que llaman amor es trabajo no remunerado”. Cuesta trabajo imaginar a tres millones de personas que no hayan “trabajado en toda su vida” y “elegido” no aportar. Si esto fuera verdad, ¿de que vivieron?. Es claro que esta idea de que la culpa es de las personas y el castigo por esta elección de evasión debe ser la eliminación de esta prestación, es al menos, poco seria.

Si el objetivo del gobierno fuera castigar a quienes evaden resulta paradójico que se haya realizado en la actual gestión, el blanqueo de capitales más grande de la historia Argentina.

 

Una historia que se repite

Nora Britos, Dra. en Ciencia Política, quien se desempeña actualmente como profesora titular de Políticas Sociales del Estado en la Universidad Nacional de Córdoba, realizó dos trabajos que investigan el tema: “La política social en el centro de la regulación regresiva neoliberal. El retorno del FMI y los cambios en el sistema previsional”, y “Regresividad, remercantilización y dualización. Las reformas previsionales de la Alianza Cambiemos”, este último junto a Rubén Caro.

El diálogo con La Marea, Britos señala que la moratoria del gobierno Kirchnerista intentó poner justicia a la decadencia del régimen previsional en la que había quedado el país en la década de los 90, cuando el gobierno de corte neoliberal aplicó una serie de políticas  regresivas en el sistema previsional, que como resultado terminó excluyendo del sistema a gran parte de la sociedad, se calcula que quienes quedaron eran entre el  65% y el 70%.

Con la llegada al poder de un nuevo gobierno neoliberal la historia se repite, y las herramientas para ajustar a los más vulnerables se renuevan. Según señala la investigación citada, “a tan solo dos meses de asumir se anunciaron cambios en previsión, que se concretaron en junio de 2016 (con la Ley 27.260 denominada “Programa nacional de reparación histórica para jubilados y pensionados”) y en diciembre de 2017 (mediante la Ley 27.426 que modificó el cálculo del haber inicial y las actualizaciones). Las dos leyes fueron aprobadas en el Congreso Nacional y configuran transformaciones regresivas en la seguridad social con alcances significativos en la cobertura, sustitución de ingresos y en el reconocimiento de derechos”.

Paradojicamente en noviembre de 2018, se aplicaron medidas tendientes a aliviar la carga social de vastos sectores de la economía, entre ellos las producciones agrícolas, lo que afectó directamente a la recaudación de la AFIP, y tendrá efectos directos en la ANSES.

A estas medidas se suma el reciente anuncio de que no se renovarán las moratorias, evitando así que las personas que no lograron un historial contributivo completo accedan a la jubilación mínima, sino que tenga acceso a la pensión universal que es el 80% de la mínima. Como si esto fuera poco, se aumentó además 5 años la edad para acceder a esa protección social, con lo cual se realiza una mercantilización de las personas mayores ya que se las insta a trabajar hasta esa edad o mas para alcanzar los años de aportes correspondientes, en los casos en que estén en condiciones de exigir aportes.

Según relató a La Marea Britos, cuando se analiza la estratificación de la población que accedió anteriormente a la llamada jubilación de amas de casa, se observa que en general son personas del interior del país y dentro del interior de las ciudades o pueblos más pequeños.

Elva Dutto es una de ellas, trabajó como empleada doméstica en casas de familia en el pueblo en donde vive hasta la actualidad, “acá no se acostumbra a que te hagan aportes”, dice, por eso y pese a haber trabajado fuera de su casa y dentro de ella con todas las tareas domésticas y de cuidado a su cargo, si no hubiera sido por la moratoria no tenía jubilación. “No se puede explicar la alegría que yo tuve, nunca me imaginé que me iba a sentir así, ojalá que no la saquen porque todos se merecen tener esa alegría”, explica.

En el intento de comprender quienes son “la gente” que le pide a Dujovne que elimine este acto de justicia social, Britos responde que no es el FMI, las medidas regresivas las tomaron antes de que ellos entraran a jugar al país. Se los piden el núcleo duro de sus votantes, afirma.

La decadencia mundial del valor de solidaridad la ha puesto de manifiesto con excelencia el filósofo, politólogo y lingüista Noam Chomsky, en “Requiem para un sueño”, por lo que no es una patología de la ciudadanía local. La particularidad local sí, es que cada vez que se aplicaron estas medidas el límite lo puso la sociedad.

Habrá que ver cuanto más aguanta el egoísmo, hasta que la mayoría diga basta y pueda ver que el círculo virtuoso, como se ha demostrado, está en que el gasto en previsión social no es una carga, sino un combustible para la economía nacional, las regionales, las más pequeñas, o que otra cosa hacen las personas jubiladas que ir a comprar pan, remedios y algún gusto a la vuelta de su casa. Pequeñas cosas que se compran con una jubilación que ya no está, una obra social a la que no accederán, y un sentido de dignidad que nunca conocerán, esa felicidad de acceso prohibido para quienes por distintos motivos han sido víctimas de la precarización laboral o de la discriminación de género.

Dejar una respuesta

Your email address will not be published.

Desarrollo Web por EFEMOSSE SISTEMAS www.efemossesistemas.com.ar